Cae artillería pesada, explosivos y cientos de kilos de veneno en este fin semana.

 

En un despliegue de fuerza sin precedentes que abarcó desde la frontera norte hasta el sureste mexicano, el Gabinete de Seguridad Nacional ejecutó una serie de golpes estratégicos durante el pasado fin de semana, logrando resultados devastadores para las estructuras del crimen organizado. Bajo la nueva Estrategia Nacional de Seguridad, fuerzas federales y estatales coordinaron detenciones, cateos y decomisos masivos en 12 entidades federativas, reafirmando una política de cero tolerancia ante la violencia y el tráfico de sustancias ilícitas que envenenan a la sociedad.

La magnitud de los aseguramientos es alarmante y refleja el poder de fuego que se ha retirado de las calles. En Sinaloa, el Ejército y la Marina localizaron un arsenal que incluía 69 artefactos explosivos improvisados y fusiles Barrett de alto poder, mientras que en Nuevo León se neutralizaron convoyes con armamento pesado y vehículos blindados. En el Estado de México y Querétaro, las inspecciones vehiculares permitieron interceptar cargamentos brutales de droga, destacando el decomiso de 262 kilos de marihuana y más de 100 kilos de cocaína ocultos en transportes de carga, lo que representa una pérdida millonaria para las finanzas criminales.

El operativo no solo se centró en armamento y estupefacientes, sino que también atacó el corazón logístico de los grupos delictivos. En Tamaulipas, se desarticuló una red de robo de combustible con el aseguramiento de 60,000 litros de hidrocarburo, mientras que en Veracruz y Morelos, cateos simultáneos terminaron con la detención de peligrosos generadores de violencia y el aseguramiento de inmuebles utilizados como casas de seguridad. Con estas acciones, el Gobierno de México consolida su estrategia de inteligencia y coordinación, enviando un mensaje claro: no hay rincón del país donde el Estado no llegue para imponer el orden y la justicia.