CIMA blinda sus procesos con búnker de expertos Green Belt en Chihuahua.
Un contundente e implacable golpe de eficiencia y profesionalización sacudió las estructuras corporativas del norte del país, al consolidarse una ofensiva operativa diseñada con garras de hierro para pulverizar las pérdidas. CIMA, el poderoso grupo empresarial originario de Chihuahua con presencia nacional en sectores estratégicos como alimentos, salud, tecnología, educación, seguridad y retail, ejecutó una estrategia de choque al certificar de forma oficial a un selecto grupo de colaboradores en la rigurosa metodología internacional Lean Six Sigma Green Belt.
La línea de fuego de este proceso formativo, que arrancó desde el año pasado, rompió los esquemas tradicionales de las aulas al exigir con mano dura que los participantes aplicaran las herramientas estadísticas en trincheras de operación reales dentro de la propia organización. Los resultados de este despliegue de alta escuela fueron validados de forma matemática y fría por las áreas financieras de la empresa, reportando una reducción drástica de costos logísticos, una mejora radical en el nivel de servicio de proveedores y la estandarización absoluta de sus procesos productivos.
El búnker de optimización de CIMA demostró que el control estadístico no es un ejercicio académico, sino un arma de combate diario para identificar con precisión quirúrgica por qué falla un proceso, cuánto cuesta ese error y cómo corregirlo de forma permanente para triturar las actividades sin valor agregado. Al respecto, el CEO de CIMA, Teddy Martínez, aplicó una postura inamovible al sentenciar de forma enérgica que al invertir en el desarrollo de las personas no solo se fortalecen capacidades individuales, sino que se construye el futuro de la organización y se blinda la mejora continua como parte esencial de su cultura de trabajo.
Para cerrar filas en este lunes 8 de junio de 2026, la corporación chihuahuense reafirmó su postura inamovible de apostar por la profesionalización del talento interno como un escudo definitivo ante los retos operativos y la volatilidad de las cadenas de suministro globales. Con esta certificación de choque, los mandos de CIMA concluyeron que mantendrán una cacería permanente de excelencia e innovación operativa, consolidando soluciones documentadas y replicables que ya forman parte de los procesos de la empresa para generar un valor insuperable a sus clientes y a las comunidades donde operan.
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