Cuba prepara a su ejército y milicias civiles ante advertencias de intervención por parte de Donald Trump y Marco Rubio.

La advertencia cubana surge tras las declaraciones del mandatario estadounidense, quien afirmó recientemente que sería "un honor tomar" la isla, sumado a las advertencias del secretario de Estado, Marco Rubio, sobre convertir a Cuba en el siguiente objetivo estratégico tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela. Esta presión externa coincide con una severa crisis energética en la isla, marcada por apagones nacionales y el colapso de una red eléctrica obsoleta, situación agravada por el bloqueo petrolero que impide la llegada de crudo tras el cambio de régimen en su principal aliado regional.

Ante lo que consideran una amenaza inminente a su soberanía, el gobierno cubano ha reforzado el concepto estratégico de la "Guerra de todo el pueblo". Bajo esta doctrina, establecida en la Ley de Defensa Nacional (Ley 75), no solo las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) se mantienen en alerta, sino que se ha movilizado a las Milicias de Tropas Territoriales (MTT) y al Ejército Juvenil del Trabajo. El plan consiste en convertir a cada ciudadano en un combatiente activo mediante tácticas de guerrilla urbana y resistencia prolongada, emulando modelos históricos como los de Vietnam y Afganistán para desgastar a cualquier fuerza invasora.

A pesar de contar con armamento heredado del bloque socialista y ser calificado por sectores de la oposición en el exilio como una fuerza "obsoleta", el mando militar en La Habana mantiene un control centralizado bajo el Partido Comunista para asegurar una respuesta unificada. Fernández de Cossio reiteró que, aunque consideran la agresión como una posibilidad real por la que tienen el derecho de protegerse, la prioridad de la isla sigue siendo alcanzar un acuerdo diplomático que ponga fin al boicot económico que asfixia a la población cubana en este inicio de 2026.

Nota referencia: El Universal.