El Laboratorio de Biología del Envejecimiento estudia cómo retrasar el paso del tiempo y prevenir enfermedades.

México se prepara para un cambio demográfico sin precedentes: con cerca de 18 millones de adultos mayores actualmente, se estima que para el 2050 una de cada cinco personas en el país superará los 60 años. Ante este reto, la Secretaría de Salud ha puesto la lupa en la ciencia a través del Laboratorio de Biología del Envejecimiento (LBE), ubicado en el Instituto Nacional de Geriatría (INGER).

El doctor Raúl Medina Campos, director de Investigación del INGER, explica que el envejecimiento no es solo "hacerse viejo", sino un proceso regulado por 12 mecanismos biológicos, como el acortamiento de los telómeros y la senescencia celular. Lo más importante es que la ciencia confirma que envejecer bien no depende solo de los genes, sino de los hábitos acumulados desde etapas tempranas de la vida.

En el LBE, los científicos no solo observan células; desarrollan proyectos revolucionarios para combatir enfermedades como el Alzheimer. Uno de los estudios más prometedores combina el ejercicio físico con una proteína llamada GDF11 para intentar frenar el deterioro cognitivo. Además, durante el último año, el INGER demostró su potencia académica con la publicación de 64 artículos científicos, la mayoría en revistas de prestigio internacional.