El Municipio de Juárez integrará drones e inteligencia artificial para salvar cultivos en el Valle y Samalayuca.

En un esfuerzo sin precedentes para mitigar los devastadores efectos de la sequía y la escasez de agua que asfixian al norte del país, el Gobierno Municipal de Juárez anunció una estrategia de vanguardia que transformará la actividad agrícola local. La Dirección de Desarrollo Rural informó que se encuentra trabajando a marchas forzadas en la integración de drones, sensores terrestres de última generación e inteligencia artificial dentro del programa de parcelas demostrativas que actualmente se ejecuta en puntos críticos del Valle de Juárez y Samalayuca.

Lo anterior fue revelado formalmente este lunes durante la sesión de la Comisión Edilicia de Desarrollo Rural, coordinada por la regidora Mayra Karina Castillo Tapia y los ediles José Mauricio Padilla y Antonio Domínguez Alderete. En dicha junta, el director de la dependencia, Enrique Reyes Córdova, detalló que ya se aplican tratamientos agrícolas experimentales enfocados con urgencia en la conservación extrema de la humedad del suelo y el óptimo aprovechamiento del recurso hídrico en plantíos de alta demanda como el algodón, la alfalfa y el sorgo.

El funcionario explicó que, si bien hoy en día el monitoreo de los campos se realiza a pie con dispositivos físicos de medición inmediata, la meta inmediata es migrar a la automatización aérea. Para lograrlo, el Municipio unió fuerzas con Proyectos Especiales, la Startup Chúuk y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), logrando trasladar al campo la misma tecnología de drones térmicos que actualmente se utiliza para el monitoreo ambiental en el parque El Chamizal.

Con el despliegue de tres aeronaves no tripuladas operadas por ingenieros municipales, los agricultores de la frontera podrán obtener mapas térmicos y de densidad de vegetación, identificar fugas o desabasto de agua mediante variaciones de coloración en las hojas y medir con precisión la temperatura de la tierra. Toda esta información captada desde las alturas se cruzará con los datos de los sensores enterrados en las parcelas, siendo validados en tiempo real mediante algoritmos de inteligencia artificial.

Reyes Córdova fue enfático al señalar que el agua es el problema central del campo este 2026. La crisis es tan aguda que en zonas ejidales alejadas como Práxedis G. Guerrero, los altos costos del bombeo eléctrico y la nula disponibilidad del líquido están obligando a los productores a suspender riegos vitales. Ante este escenario, el Municipio e INIFAP —organismo con el que se mantiene un convenio de cofinanciamiento por 700 mil pesos— monitorean de forma microscópica una parcela de algodón en dicha región con el fin de retrasar los ciclos de riego lo más posible sin matar la planta, buscando salvar las cosechas y la economía de las familias rurales juarenses.

 

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