"Es una opinión, no censura": Responde la presidenta a la barra de Ventaneando y Venga la Alegría tras llamado a boicot.
La confrontación política y mediática entre la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y la empresa TV Azteca, propiedad del magnate Ricardo Salinas Pliego, escaló drásticamente de tono. Desde el Salón Tesorería de Palacio Nacional, la mandataria rechazó categóricamente haber incurrido en un acto de censura institucional luego de haber lanzado la polémica frase “no vean TV Azteca” durante su conferencia del pasado 25 de mayo, asegurando que su expresión constituyó únicamente una opinión personal y no un abuso del aparato del Estado.
La controversia detonó una respuesta en cadena por parte de la televisora del Ajusco, cuyo posicionamiento oficial acusó al Gobierno Federal de buscar un sabotaje mediático debido a la línea crítica del medio en temas de corrupción y seguridad. El reclamo institucional fue respaldado al aire por los principales rostros de la empresa; conductores de programas de entretenimiento como Venga la Alegría y Ventaneando, entre ellos Sergio Sepúlveda, Pati Chapoy, Pedro Sola y el 'Capi' Pérez, manifestaron de forma pública sentirse "sacudidos" por el amago presidencial, argumentando que la ciudadanía no requiere que el poder le dicte qué contenidos consumir.
Ante la ola de reclamos en las pantallas, Sheinbaum Pardo reviró señalando que la virulenta reacción de la empresa es la prueba fehaciente de que en México impera una absoluta libertad de expresión. La jefa del Ejecutivo acusó a la televisora de mantener una ofensiva sistemática plagada de contenidos falsos desde el inicio de su gestión y la del expresidente Andrés Manuel López Obrador, detallando que toda la barra de programación de TV Azteca se dedicó a "levantar falsos" contra su administración sin ningún tipo de restricción o consecuencia legal.
Por su parte, el empresario Ricardo Salinas Pliego utilizó sus redes sociales oficiales para lanzar una dura crítica contra los cuadros políticos de la Cuarta Transformación, calificándolos de "ineptos, corruptos y mentirosos". Pese al nivel de hostilidad verbal y los señalamientos de la empresa, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó de forma tajante emprender medidas punitivas o administrativas en contra de la concesionaria, afirmando que no se revocarán los derechos de transmisión de la firma para evitar victimizaciones, sugiriendo en cambio que la solución democrática radica en abrir más concesiones televisivas para fomentar la competencia.
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