Escolta de élite para Rocha Moya mientras avanza solicitud de extradición.

 

La tormenta política sobre el estado de Sinaloa ha alcanzado un nuevo nivel de tensión internacional. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó durante su conferencia matutina que Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de dicha entidad, cuenta con un esquema de seguridad del Estado proporcionado por la Guardia Nacional. Esta medida ocurre en un contexto crítico, justo cuando una fiscalía del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha solicitado formalmente su detención con fines de extradición, una noticia que ha sacudido los círculos de poder en México.

La mandataria federal justificó la protección especial señalando que cualquier funcionario o ciudadano bajo una condición de riesgo puede solicitar apoyo tras un análisis de seguridad, asegurando que en este momento Rocha Moya requiere dicho respaldo. Este movimiento coincide con el nombramiento de una gobernadora interina en Sinaloa, a quien la Presidenta ha enviado al Gabinete de Seguridad Nacional para reforzar la coordinación y garantizar al pueblo sinaloense que las fuerzas federales mantendrán su presencia y protección absoluta frente a los cambios en la administración estatal.

Por su parte, Luisa María Alcalde, titular de la Consejería Jurídica, arrojó luz sobre el proceso legal que enfrenta el político sinaloense, detallando que la fiscalía de Nueva York ha solicitado una detención provisional. Sin embargo, enfatizó que hasta el momento no se han brindado los datos de prueba necesarios para respaldar la urgencia de tal petición; en caso de que la solicitud se declare fundada, se abriría un plazo de 60 días para que el país vecino formalice las acusaciones que pesan sobre el funcionario con licencia.

En medio de este caos judicial, la relación entre México y Estados Unidos atraviesa un momento de fricción máxima debido a la presencia de agentes de la CIA detectados en Chihuahua y las acusaciones cruzadas contra diversos funcionarios mexicanos. Sheinbaum Pardo aprovechó el espacio para condenar lo que llamó "entreguismo" de épocas pasadas, vinculando la defensa de la soberanía actual con eventos históricos de resistencia, y sentenciando con firmeza que, bajo su mando, el país "ya no agacha la cabeza" ante presiones extranjeras.

Nota referencia: El Imparcial.