Frenan autobús de la CNTE armado con 59 explosivos para la marcha en la CDMX.
Una llamada de alerta ciudadana provocó una movilización de emergencia que derivó en el decomiso de un peligroso arsenal de 59 artefactos explosivos improvisados. Los dispositivos letales estaban ocultos dentro de uno de los autobuses que transportaba a estudiantes y maestros procedentes de Guerrero, quienes viajaban a la capital del país con el objetivo de sumarse a las protestas de la CNTE. Por motivos de seguridad pública, se ordenó una revisión exhaustiva en la que participaron la Secretaría de Gobernación, la CNDH y el Gobierno de la Ciudad de México.
Tras confirmarse el hallazgo de la caja con los explosivos artesanales, el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Arturo Medina, sentenció que, aunque el gobierno federal respeta el derecho a la manifestación pacífica, bajo ninguna circunstancia se permitirá que se ponga en riesgo la integridad de la población. Los camiones retenidos comenzaron a ser liberados de manera gradual, mientras las autoridades lanzaban un enérgico llamado a desterrar la violencia de las movilizaciones civiles.
Sin embargo, detrás del decomiso se esconde una amenaza mucho más profunda. Reportes de inteligencia del Estado vinculan directamente el cargamento con una célula radical ligada a Ayotzinapa, la cual es investigada por ordenar la fabricación masiva de hasta mil de estos dispositivos. Las investigaciones señalan a Jesús García Estrada, alias “El Coquillo”, dirigente del Comité de Lucha de la Normal Rural, como el presunto autor intelectual y coordinador logístico del traslado del armamento hacia la capital.
Los peritajes tácticos revelaron que las armas aseguradas muestran un alarmante nivel de sofisticación que supera por mucho a los petardos comunes. Los artefactos fueron ensamblados utilizando tubos de PVC rellenos de pólvora compacta, sellados herméticamente con parafina y equipados con un sistema manual de activación por fricción diseñado específicamente para provocar detonaciones retardadas y maximizar el daño.
Ante el inminente peligro que representan estos mil componentes letales, la Fiscalía General de la República tomó el caso de inmediato. Células federales ya integran las carpetas de investigación correspondientes para identificar y capturar a toda la red criminal, rastrear el origen del financiamiento y neutralizar los apoyos logísticos ocultos detrás de esta operación táctica.
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