Golpe generacional en Melbourne: Alcaraz tumba al rey y hace historia.

Separados por la red, Carlos Alcaraz y Novak Djokovic protagonizaron una final que simbolizó el choque entre generaciones. En las gradas, Rafael Nadal observaba cómo el joven español buscaba convertirse en el segundo tenista de su país en levantar el trofeo del Abierto de Australia, precisamente frente a su mayor referente.

Con apenas 22 años y 272 días, Alcaraz superó lo que parecía imposible. En cuatro sets (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5), derrotó al serbio y se convirtió en el jugador más joven de la historia en ganar los cuatro torneos grandes del tenis profesional, completando así el Grand Slam de carrera.

Djokovic, el máximo ganador de majors, se quedó a un paso de conquistar su título número 25 y de superar el récord histórico de Margaret Court. A pesar de la derrota, su capacidad para competir al más alto nivel a los 38 años sigue impactando más allá del deporte, en una carrera que desafía al tiempo y a la lógica.

Por primera vez en su trayectoria, Novak perdió una final en Melbourne Park, escenario donde ha ganado diez de sus 24 títulos de Grand Slam, una marca sin precedentes en la era abierta. Lejos de rendirse, dejó claro que su ambición sigue intacta y que aún evalúa su futuro competitivo.

Alcaraz, por su parte, consolidó su lugar entre las mayores leyendas del tenis. Reconoció el duro camino recorrido, una pretemporada complicada y el apoyo constante de su equipo, factores clave para alcanzar el triunfo más importante de su joven carrera.

La diferencia física fue determinante. Mientras Djokovic luchó hasta el final, el desgaste acumulado y la potencia del español inclinaron la balanza. Con este triunfo, Carlos sumó su séptimo título de Grand Slam y colocó en su vitrina el único que le faltaba.

El camino de Djokovic a la final también estuvo marcado por circunstancias inesperadas, como el retiro por lesión de Lorenzo Musetti en semifinales, antes de vencer con autoridad al bicampeón defensor Jannik Sinner, actual número dos del mundo.

Tras el partido, el serbio elogió a su rival y reconoció su talento, destacándolo como un campeón digno y un nombre que ya escribe su propia historia. El título permitirá a Alcaraz afianzarse como número uno del ranking ATP.

En el plano económico, el campeón español recibirá 2.44 millones de euros, mientras que Djokovic se embolsará un premio superior al millón 260 mil euros como subcampeón.



 

 

Fuente: La jornada