Investigación revela ola alarmante de suicidios bajo custodia del ICE.
Un contundente e implacable informe periodístico ha sacudido las estructuras de la política migratoria en la capital estadounidense, exponiendo las consecuencias más oscuras del encierro institucional. Una investigación de la agencia Associated Press reveló que los migrantes detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se están suicidando a un ritmo alarmante dentro de los centros de reclusión de los Estados Unidos. La alarmante ola de muertes autoindigidas ha encendido las alertas rojas entre los funcionarios de salud pública y los más experimentados expertos penitenciarios.
El trágico caso criminal que detonó la indignación internacional fue el de Brayan Rayo Garzón, un joven de nacionalidad colombiana que se quitó la vida tras pasar cuatro días en aislamiento total en una cárcel del estado de Misuri, donde permanecía enfermo de Covid-19. De acuerdo con los registros oficiales que salieron a la luz pública, las solicitudes de Rayo para recibir atención urgente de salud mental fueron pospuestas sistemáticamente por el personal penitenciario. Además, bajo el argumento de aplicar medidas estrictas para evitar contagios de la enfermedad, las autoridades le prohibieron de forma tajante realizar llamadas a su madre.
La cacería administrativa y el olvido cobraron la vida del joven, quien antes de morir redactó una nota manuscrita en la que suplicaba desesperadamente que le permitieran hablar con ella, argumentando sentir en el corazón el sufrimiento y la preocupación de su progenitora. Menos de una hora después de que un custodio recogiera el mensaje a mano, Rayo fue localizado inconsciente en su celda, confirmando la autopsia posterior que se había tratado de un suicidio. La madre de la víctima, Adriana Garzón, relató que su hijo se había adaptado rápidamente a la vida en suelo norteamericano, pero fue arrestado tras utilizar una tarjeta de crédito robada, quedando a disposición del ICE.
A pesar de que la propia agencia clasificó al joven colombiano como un detenido de bajo riesgo para la seguridad pública, fue trasladado de inmediato a la cárcel del condado de Phelps, un recinto donde el examen médico inicial obligatorio tardó un calvario de 35 horas en realizarse. El caso de Rayo representa apenas la punta del iceberg de una crisis sistemática. Los documentos prueban que al menos 10 detenidos, todos del sexo masculino, se han suicidado desde que Donald Trump asumió nuevamente la Presidencia de la Unión Americana en enero de 2025.
Especialistas en la materia sentenciaron de forma enérgica que este repunte descontrolado refleja fallas de extrema gravedad en la supervisión institucional y en las etapas iniciales del confinamiento. Desde el inicio del año fiscal, siete de los fallecimientos han sido catalogados como suicidios, marcando la cifra más alta registrada en la historia de la agencia migratoria, la cual previamente reportaba de una a ninguna muerte al año por estas causas. Actualmente, estas tragedias equivalen a casi una quinta parte de las 51 muertes totales ocurridas bajo la custodia del ICE.
El perfil de las víctimas de esta crisis revela que la edad promedio de los fallecidos se ubica en los 32 años, confirmando que nueve de los diez casos corresponden a hombres de origen hispano y que siete de ellos carecían por completo de antecedentes penales por delitos violentos. Tras la difusión de este crudo panorama, las repercusiones políticas internacionales no se hicieron esperar; el presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó un duro mensaje en la red social X exigiendo a su Cancillería emitir una protesta diplomática formal y demandando al gobierno estadounidense reflexionar sobre cómo sus directrices migratorias están matando a latinoamericanos en este 2026.
Nota referencia: Reforma.
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