La Cámara de Diputados abrió oficialmente la carrera por la titularidad de la AFI.
El Palacio Legislativo de San Lázaro se convirtió desde este jueves en el epicentro de la política nacional con el arranque del proceso para designar al próximo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). La Comisión de Vigilancia lanzó la convocatoria para encontrar a la persona que tendrá la pesada responsabilidad de fiscalizar cada peso del Estado mexicano durante los próximos ocho años. Con el salón “E” como búnker de recepción, los aspirantes tienen hasta el último minuto del 28 de febrero para demostrar que tienen los "pantalones" y la capacidad técnica para ocupar el puesto.
El proceso no será un día de campo; los candidatos deberán someterse a un interrogatorio exhaustivo donde se evaluará su visión estratégica y su plan de combate a la opacidad. La Comisión tiene hasta el 5 de marzo para depurar la lista y citar a los sobrevivientes a entrevistas bajo la regla de "máxima publicidad", lo que significa que todo el país podrá ver quién tiene la solvencia moral para cuidar el dinero de los ciudadanos. Se exige un ensayo de autoría propia y un plan de trabajo que garantice que la fiscalización no será un adorno, sino una herramienta real de rendición de cuentas.
La recta final será de infarto: una terna con paridad de género llegará al Pleno de la Cámara de Diputados, donde se requiere el voto de las dos terceras partes de los legisladores para dar el visto bueno al ganador. Si no hay acuerdo, la terna se va a la basura y se inicia de cero con nuevos nombres. Quien logre cruzar la meta prestará protesta ante la Nación, asumiendo el mando de una institución clave para evitar que el presupuesto termine en los bolsillos equivocados.
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