La CNTE se atrinchera a días del Mundial y advierte que "si no hay solución, no rueda su balón".
A tan solo 17 días de que arranque de manera oficial la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Ciudad de México se convirtió en un escenario de alta tensión política y social. Contingentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), encabezados por la Sección 22 de Oaxaca, irrumpieron en el Centro Histórico e instalaron un plantón indefinido sobre la calle 5 de Mayo, a unos cuantos metros del Zócalo capitalino, donde actualmente avanzan las obras de montaje de pantallas gigantes, gradas y carpas para el denominado Fan Fest mundialista.
La movilización magisterial, que partió originalmente desde el Ángel de la Independencia, vio frenado su avance en el cruce de 5 de Mayo y Filomeno Mata, donde un grueso cerco de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y vallas metálicas blindaron por completo el primer cuadro de la capital. El bloqueo policial desató un fuerte enfrentamiento entre los docentes y los uniformados, registrándose empujones, lanzamiento de piedras y el uso de gas que provocó irritación en ojos y garganta de profesores y reporteros. Aunque las autoridades capitalinas negaron rotundamente el uso de agentes químicos, la Sección 7 del SNTE y los líderes de la CNTE condenaron enérgicamente la agresión, acusando que fueron recibidos con "gases y garrotazos" en una "ciudad amurallada".
Ante la imposibilidad de ingresar a la Plaza de la Constitución, los manifestantes comenzaron a desplegar lonas y casas de campaña sobre el asfalto. José Martínez, titular de la instancia de coordinación nacional de la Sección 22, detalló que en la protesta participan cerca de ocho mil docentes —equivalentes al 20 por ciento de la fuerza magisterial oaxaqueña— respaldados por comitivas de Quintana Roo, Baja California, Zacatecas y el Estado de México. Los portavoces arremetieron contra la actual administración federal, asegurando que "bastaron dos años del segundo piso para mostrar que son la misma historia que los regímenes anteriores", acusando además al gobierno de priorizar los intereses empresariales y la imagen internacional del Mundial de Fútbol por encima de las demandas laborales del pueblo.
La demanda central del magisterio disidente se concentra en la abrogación total de la Reforma Educativa y de la Ley del ISSSTE de 2007, recordando que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo empeñó su palabra y prometió dichas modificaciones durante su cierre de campaña en ese mismo Zócalo. Asimismo, los inconformes exigieron una mesa de negociación directa y tripartita con el Gobierno Federal, lanzando duras críticas al hecho de que las autoridades solo mantengan interlocución formal con Alfonso Zepeda, a quien calificaron como parte de una "dirigencia sindical corrupta y traidora".
En respuesta a la crisis en las calles del Centro Histórico, la Secretaría de Gobernación (Segob), bajo la conducción de Rosa Icela Rodríguez, y la Secretaría de Educación Pública (SEP) emitieron un comunicado conjunto en el que ofrecieron instalar de inmediato una mesa de trabajo para construir rutas de atención viables. Pese al llamado oficial a privilegiar el diálogo y la garantía del respeto a la libre manifestación, la CNTE advirtió que el plantón se mantendrá firme y amagaron con extender el campamento hacia el Eje Central Lázaro Cárdenas y la explanada de Bellas Artes. El magisterio advirtió que el rumbo de sus acciones de protesta y la concreción del paro nacional programado para el próximo 1 de junio se definirán tras las evaluaciones que realicen la Asamblea Nacional Representativa y las bases de la Sección 22 en Oaxaca.
Nota de referencia: La Razón.
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