México no claudica y exige arancel cero en las negociaciones del T-MEC.

Un contundente e implacable posicionamiento de resistencia económica y soberanía comercial fue fijado por el Gobierno de México ante el inicio formal de las hostilidades diplomáticas para la revisión del T-MEC. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, sentenció que el gravamen del 50% impuesto por la administración norteamericana al acero y aluminio nacional es completamente insostenible y carece de justificación técnica, por lo que el equipo mexicano mantendrá la guardia en alto con la firme convicción de defender a la industria pesada del país.

La cacería por un terreno comercial justo se concentra en un bloque de seis temas neurálgicos que ya están bajo el fuego de la discusión bilateral. Las mesas de negociación técnica están abordando de manera prioritaria el futuro del sector automotriz, las reglas de origen, el blindaje al acero y aluminio, la manufactura avanzada en dispositivos médicos, las cadenas de suministro globales, los avances en materia laboral y el control de los codiciados minerales críticos.

Ebrard Casaubón aclaró de forma enérgica que la delegación mexicana no ha renunciado en ningún momento a la exigencia de regresar a un esquema de arancel cero entre los socios de Norteamérica. El funcionario federal argumentó que, debido a la gigantesca integración económica que existe en la región, la imposición de tarifas desestabiliza todo el sistema productivo, especialmente cuando México sí cumple con estrictas reglas de origen que representan un costo operativo ausente en otras regiones del mundo.

Ante los cuestionamientos sobre la sospechosa ausencia del embajador comercial estadounidense, Jameison Greer, el titular de Economía desestimó que esto "descafeíne" el encuentro. Ebrard detalló que Greer se comunicó personalmente para informarle que fue convocado de última hora a una reunión de gabinete de emergencia con el presidente Donald Trump, dejando las mesas de negociación bajo el mando de Jeffrey Goettman y una delegación de USTR del más alto nivel institucional.

Finalmente, las autoridades sentenciaron que México no tiene prisa y que se encuentra preparado para un largo y complejo calvario de negociaciones. Para asegurar un horizonte de trabajo coordinado, se pactó un calendario de choque que obligará a la comitiva mexicana a trasladarse a Washington los días 16 y 17 de junio para desahogar la agenda agrícola, regresando el próximo 20 de julio a la Ciudad de México para iniciar una tercera ronda de conversaciones críticas que definirá el rumbo de la revisión comercial en este 2026.