México sella megapacto global con la Unión Europea sin arriesgar el T-MEC.
La administración federal ha lanzado una contundente contraofensiva política y económica frente a las presiones internacionales, asegurando que la soberanía financiera del país se mantiene inquebrantable a pesar de las recientes advertencias de los mercados globales. La presidenta Claudia Sheinbaum descartó de manera tajante que el Acuerdo Global Modernizado con la Unión Europea, cuya firma histórica está programada para el próximo 22 de mayo, represente un factor de riesgo o desestabilización para las relaciones comerciales consolidadas dentro del T-MEC, proyectando este nuevo tratado integral y el Acuerdo Comercial Provisional como plataformas estratégicas que abrirán un abanico de posibilidades inéditas para la exportación mexicana en el viejo continente.
En medio de este escenario de expansión internacional, la mandataria reaccionó con firmeza ante la reciente decisión de la agencia calificadora Standard & Poor's de modificar la perspectiva de la deuda soberana de México de estable a negativa, una acción fundamentada por la firma financiera bajo argumentos de un lento crecimiento económico, severas restricciones presupuestales y riesgos potenciales sobre la deuda pública. Sin titubear, Sheinbaum aseguró que en su gobierno le van a dar la vuelta a esta resolución para demostrar que la calificadora internacional se equivocó rotundamente en sus estimaciones, respaldando su optimismo y confianza en la solidez de la economía local al poner como indicador clave la estabilidad del tipo de cambio, el cual presumió al ubicarse firmemente en los 17.22 pesos por dólar como prueba de salud financiera.
Por otro lado, la tensión política que rodea la revisión del tratado comercial de Norteamérica ha encendido las alertas entre especialistas de comercio internacional, quienes advierten sobre el peligro de que las agendas políticas contaminen las mesas de diálogo técnico entre México, Estados Unidos y Canadá. Expertos como Roberto Zapata, socio sénior de Ansley Consultores Internacionales, y Daniel Covarrubias, director del Texas Center en Texas A&M International University, coincidieron en que el gran reto de las tres naciones será aislar el ruido político y los tiempos electorales de los negociadores; asimismo, alertaron que esquemas de revisiones anuales o prórrogas inconclusas no resuelven la prolongada incertidumbre que las empresas norteamericanas han venido absorbiendo desde el año pasado, lo que exige decisiones calculadas pero contundentes en beneficio del desarrollo empresarial de la región.
Nota de referencia: El Economista.
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