Se dispara el autoempleo en México ante la falta de plazas formales.

El mercado laboral en México mostró una cara de recuperación durante el mes de febrero al generar 594,288 nuevos puestos de trabajo, impulsado principalmente por el dinamismo en el sector de servicios y el comercio. Según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), este repunte permitió que la tasa de desempleo bajara de un 2.7% a un 2.5%. Sin embargo, detrás de estas cifras positivas se esconde una realidad preocupante: la creación de empleo no fue suficiente para compensar la estrepitosa caída de enero, donde se perdieron más de 700 mil plazas, dejando un balance negativo de 111 mil personas fuera de la población ocupada en lo que va del 2026.

Lo que más destaca de este informe es que casi 6 de cada 10 personas que se sumaron a la fuerza laboral lo hicieron a través del trabajo independiente o autoempleo. Expertos señalan que este fenómeno, que alcanzó un nivel histórico de 13.7 millones de personas bajo la modalidad de "cuenta propia", podría ser una respuesta desesperada ante el repunte de la inflación y la disminución en la llegada de remesas, obligando a más miembros de la familia a buscar ingresos por cualquier vía disponible. Aunque el empleo formal tuvo un ligero respiro al sumar 326,690 plazas, rompiendo una racha de seis meses de pérdidas, la calidad del trabajo generado sigue bajo la lupa de los analistas.

El sector terciario fue el verdadero motor de esta reactivación, aportando más de 474 mil empleos, especialmente en áreas de servicios profesionales y sociales, mientras que la industria avanzó a un ritmo mucho más lento. Pese a la mejora mensual, los especialistas advierten que es prematuro hablar de un cambio de tendencia en el deterioro del mercado laboral. La falta de generación de plazas formales suficientes para absorber a la población que busca trabajo sigue siendo el gran reto, manteniendo a más de 41 millones de mexicanos en la incertidumbre de si este alivio es solo temporal o el inicio de una verdadera estabilidad económica.

Nota referencia: El Economista.